Airbnb cambia sus comisiones: qué significa la nueva tarifa única para propietarios y gestores de alojamientos

Actualizado: 6 oct

Airbnb está modificando una de las partes más importantes de su modelo de distribución: la forma en la que cobra sus tarifas de servicio. La plataforma está eliminando progresivamente el sistema de tarifa compartida entre anfitrión y huésped para avanzar hacia una tarifa única descontada directamente del cobro del anfitrión. Airbnb indica que la mayoría de los anfitriones con esta estructura pagan un 15,5 %, aunque en determinados casos el porcentaje puede situarse entre el 14 % y el 16 %.
Este cambio es especialmente relevante para alojamientos profesionales, hoteles, apartamentos con servicios y gestores que utilizan un PMS o channel manager, ya que la tarifa única es obligatoria para la mayoría de estos perfiles. Más que un simple cambio de comisión, supone revisar cómo se calculan los precios, cuánto recibe realmente el alojamiento y cómo se compara Airbnb con otros canales de venta.
¿Qué cambia exactamente en Airbnb?
Con el modelo tradicional de tarifa compartida, una parte de la comisión era asumida por el anfitrión y otra aparecía añadida al precio que pagaba el huésped. Esto provocaba que el precio configurado por el alojamiento no fuera necesariamente el importe final que veía el viajero.
Airbnb explica el cambio con un ejemplo sencillo: si anteriormente un anfitrión fijaba un precio de 100 USD, el huésped podía terminar pagando aproximadamente 115 USD después de añadir su tarifa de servicio, mientras que el anfitrión recibía unos 97 USD después de descontar su propia comisión. Con la nueva estructura, el alojamiento podría establecer directamente un precio de 115 USD, el huésped vería esos 115 USD y el anfitrión recibiría aproximadamente los mismos 97 USD después de aplicar la tarifa única.
Por tanto, ver una comisión del 15,5 % en la liquidación no significa automáticamente que el alojamiento vaya a ganar menos. La clave está en revisar correctamente el precio publicado para adaptarlo a la nueva estructura.
El error sería mantener exactamente los mismos precios
Aquí aparece uno de los puntos más importantes para propietarios y gestores. Si un alojamiento pasa de una estructura donde asumía aproximadamente un 3 % de tarifa como anfitrión a otra donde se descuenta alrededor de un 15,5 % y mantiene exactamente las mismas tarifas, su ingreso neto por reserva puede reducirse considerablemente.
Por eso, el cambio no debería analizarse únicamente mirando el porcentaje de comisión. Es necesario recalcular el precio necesario para mantener el mismo ingreso después de los costes del canal. Airbnb ha creado incluso una herramienta de ajuste de precios para determinados anfitriones durante esta transición, que permite modificar de una sola vez precios actuales y cargos adicionales de los anuncios.
El objetivo debería ser sencillo: saber cuánto queremos ingresar después de la comisión y, a partir de ahí, calcular qué precio necesita ver el huésped.
El precio publicado importa menos que el ingreso neto
Este cambio también obliga a cambiar la forma en la que se analizan los resultados de un alojamiento. Comparar únicamente el precio publicado en Airbnb con el de Booking.com o con la web propia puede resultar engañoso, porque cada canal tiene una estructura de costes diferente.
Una habitación o apartamento vendido por 200 € en dos plataformas diferentes no necesariamente genera el mismo ingreso final. Hay que descontar comisiones, promociones, costes de pago y cualquier otro gasto asociado a la adquisición de esa reserva.
Por eso, cada vez resulta más importante trabajar con conceptos como precio neto, coste de distribución y margen por canal. La pregunta ya no debería ser únicamente "¿a cuánto estamos vendiendo?", sino "¿cuánto nos queda realmente después de vender?".
¿Qué ocurre con los alojamientos conectados a un PMS o channel manager?
Para los gestores profesionales este punto es especialmente importante. Airbnb especifica que la estructura de tarifa única es obligatoria para la mayoría de los anfitriones que utilizan software de administración de propiedades, además de alojamientos de hospitalidad tradicional como hoteles y apartamentos con servicios.
Cuando las tarifas se distribuyen desde un PMS o channel manager hacia diferentes plataformas, no siempre tiene sentido enviar exactamente el mismo precio base a todos los canales. Si Airbnb, Booking.com y la reserva directa tienen costes distintos, la estrategia puede necesitar ajustes específicos para que el ingreso neto permanezca alineado.
Aquí es donde una correcta estrategia multicanal cobra todavía más importancia: sincronizar disponibilidad es solo una parte del trabajo, también hay que entender cómo afecta cada plataforma a la rentabilidad final.
¿Significa esto que Airbnb se ha vuelto más caro?
No necesariamente.
Airbnb explica que el 15,5 % utilizado en su nueva estructura se basa en el promedio global de sus tarifas de servicio anteriores. La principal diferencia es que el coste deja de estar dividido entre huésped y anfitrión y pasa a concentrarse en el lado del anfitrión, haciendo que el viajero vea de forma más directa el precio que pagará.
Para el alojamiento, esto hace que la comisión sea mucho más visible en cada liquidación, pero también permite tener una visión más clara del precio final presentado al cliente. El verdadero impacto dependerá de cómo se reajusten las tarifas después de la transición.
Airbnb, Booking.com y reserva directa no deberían analizarse igual
Cada canal cumple una función diferente. Airbnb puede aportar visibilidad, clientes internacionales y demanda que el alojamiento quizá no podría generar por sí mismo. Booking.com puede aportar otro tipo de viajero y un enorme alcance internacional, mientras que la reserva directa puede permitir mantener una mayor parte del valor de la estancia.
El objetivo no debería ser decidir cuál es "mejor" de forma general, sino analizar qué canal ofrece mejores resultados para cada propiedad, temporada y tipo de cliente.
La nueva estructura de Airbnb hace todavía más evidente la necesidad de conocer el coste real de cada reserva. Un canal puede tener una comisión más elevada y seguir siendo rentable si aporta reservas que no habrían llegado de otra manera. El problema aparece cuando se utilizan los mismos precios y la misma estrategia en todos los canales sin analizar sus diferencias.
Una oportunidad para revisar toda la estrategia de precios
Cambios como este pueden parecer simplemente una modificación técnica de la plataforma, pero también son una buena oportunidad para revisar si la estrategia comercial del alojamiento sigue teniendo sentido.
Conviene comprobar tarifas base, promociones, descuentos, cargos adicionales, precios de fin de semana, temporadas y diferencias entre canales. También es recomendable revisar el ingreso neto de cada reserva y no únicamente el importe que aparece publicado.
Airbnb señala además que, una vez que un anfitrión pasa a la estructura de tarifa única, no puede volver al modelo de tarifa compartida. Las reservas realizadas antes del cambio mantienen su estructura anterior, mientras que la nueva tarifa se aplica a las nuevas reservas posteriores a la transición.
¿Qué debería revisar ahora un propietario o gestor?
Más que realizar una subida automática del 15,5 %, conviene analizar cada alojamiento individualmente. El punto de partida debería ser determinar cuánto se recibía neto antes del cambio, cuánto se quiere mantener y qué precio final resulta competitivo dentro del mercado.
También hay que comprobar qué promociones están activas, cómo se distribuyen los precios desde el PMS, qué diferencias existen frente a otros canales y si la estrategia permite mantener una relación equilibrada entre competitividad para el huésped y rentabilidad para el propietario.
La comisión es solo una variable. La ocupación, la demanda, el posicionamiento y el precio que el viajero está dispuesto a pagar siguen siendo fundamentales.
Conclusión
El cambio hacia una tarifa única en Airbnb no debería interpretarse únicamente como una nueva comisión. Supone una transformación en la forma de mostrar precios y calcular el ingreso de cada reserva, y obliga a propietarios y gestores a prestar todavía más atención al precio neto que realmente reciben.
Mantener las mismas tarifas sin revisar el impacto de la nueva estructura puede reducir márgenes, mientras que ajustar los precios sin analizar el mercado también puede afectar a la competitividad. La clave está en encontrar un equilibrio entre precio final, comisión, posicionamiento e ingreso neto.
Para los alojamientos que trabajan con varios canales, este cambio recuerda algo fundamental: no todos los canales cuestan lo mismo y, por tanto, no siempre deberían gestionarse exactamente de la misma manera.
En AndStay trabajamos la estrategia comercial de apartamentos turísticos y hoteles teniendo en cuenta precios dinámicos, distribución multicanal, costes de cada plataforma y rentabilidad neta, adaptando las tarifas para que los cambios de Booking.com, Airbnb y otros canales no se conviertan simplemente en más costes, sino en decisiones que puedan gestionarse de forma estratégica.



